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04.04.2019

7 Jefes importantes en la trama que en realidad no son lo que esperábamos - Parte III (Final)

3. Alduin, The Elder Scrolls V: Skyrim


The Elder Scrolls V: Skyrim, se convirtió en todo un fenómeno en su mejor momento, y aún hoy día, sigue dando de qué hablar. Gráficos envidiables, sonido que te ponía los pelos como escarpias, un mundo gigantesco y abierto lleno de misiones por doquier. Alduin, el devorador de mundos. El dragón supremo y azote de los nórdicos ha vuelto. En su afán de destruir todo cuanto existe. Termina por salvar indirectamente la vida del último sangre dragón; la única persona viva capaz de derrotarle y destinado a hacerlo, es decir nuestro personaje. Comenzamos la aventura épica, tenemos misiones por aquí, por allá; enemigos cada vez más fuertes y, por si fuese poco, el mismo Alduin ha comenzado a despertar de su sueño de muerte a los demás dragones. Vamos haciéndonos más fuertes, nos enfrentamos a enemigos poderosos. Aumentamos nuestro nivel de magias, nuestras habilidades. Aprendemos y perfeccionamos un oficio, conseguimos la ayuda de diversos compañeros e inclusive nos podremos casar. Todo ello con la perspectiva de que, al final, tendremos que enfrentarnos a Alduin, es el destino, es la profecía. Cara a cara contra el foco de todos los males de Skyrim. Cuando finalmente llagamos a Sovngarde a enfrentar nuestro aciago destino… Nos damos cuenta de que Alduin, es solo un dragón más de todo el juego, quizá del montón. Vamos tan bien entrenados, con las mejores magias, con las mejores habilidades, con los gritos, con nuestros compañeros, con armas y armaduras legendarias. Es cuando de te das cuenta de que el Dios nórdico de la destrucción, el devorador de los mundos. El gran y todopoderoso Alduin, no te hace apenas daño, inclusive los compañeros que te ayudan son capaces de matarlo solos. Convirtiendo al jefe final de esta épica aventura en un lastre sin sentido. Cuando debería haber sido el enemigo más difícil y el reto más complicado del juego, donde todo aquello mencionado como ventajas fuesen necesarias y no se convirtieran en el pase sencillo a la victoria. Que donde se pare del dragón del vacío de Divinity, se quiten los demás…

2. Yu Yevon, Final Fantasy X


Final Fantasy se a convertido a lo largo de los años, en un juego de culto, comenzado sus inicios en la consola de Nintendo y sumando éxitos a través del tiempo. Hasta su llegada a Play Station, en donde Final Fantasy VII derribo las fronteras de lo que era posible y nos emocionó, nos hizo llorar y reír. Con una historia tan compleja que rivalizaba con un libro. Su gran éxito fue más allá, se repitió en Final Fantasy VIII y IX. Todos recordamos aquellos momentos; historias increíbles, personajes carismáticos y enemigos sin igual. Fue entonces cuando el salto generacional, nos trajo otra joya: Final Fantasy X, como muchos, esperaba este juego con un ansia increíble, seguí las noticias y los análisis previos de cada revista de videojuegos (vamos, igual y me siento ya un poco viejo, pero… en mis tiempos. No veíamos las noticias por internet, lo hacíamos en revistas como Play Mania, Hobby Consolas...) finalmente el juego llego a mis manos, muchos, incluyéndome compramos la Play Station 2 solo con el fin de disfrutar de este título… El juego fue todo los esperado y más. Grandiosos y carismáticos personajes, una historia apasionante y abrumadora. Un mundo lleno de magia, terror y tragedia. Enemigos imponentes, invocaciones más vistosas que nunca. Un sistema de batalla que, al menos yo, clasifico como uno de los mejores que he jugado en Final Fantasy (por detrás de Final Fantasy X-2, juego penoso… sistema de combate excelente; ya hablaremos de ello). Entonces íbamos en suspenso, avanzado en la historia, con enemigos cada vez más poderosos como Yunalesca. Llegamos al Valle de la Calma y allí en la arena de entrenamiento teníamos enemigos tan difíciles, que eran todo un reto. Desarrollando un sistema de subida de niveles y mejoramiento del personaje que, a riesgo de sonar repetido, para mi uno de los mejores. Convirtiéndose en uno de mis Final Fantasy favoritos (aunque, mi favorito de siempre es el VIII), desarrollamos un tablero básico o uno avanzado. ¿Quien no se le olvido algo en Besaid y al regresar se topó con Valefor oscuro? Entonces llegamos al climax, al final. La batalla por Spira y nuestro enemigo final es Yu Yevon, el creador de Sinh y padre de Yunalesca. El orador supremo, el responsable del ciclo constante de muerte y destrucción. Es un parasito en forma de larva cuyo poder es curarse apenas le haces daño y poseer cada eón que Yuna convoque. Siendo por mucho, el jefe final más patético de toda la saga. Enemigos más poderosos existen en el mismo universo de Final Fantasy X, los enemigos de la arena, los eones oscuros o el terrible Verdugo Final. ¿Dónde quedaron los jefes finales como Sefirot, Artemisa, Kefka, Kuja o Tiniebla Eterna? (bueno al menos este último, da la talla ¿no?) Un jefe final lamentable, para un juego grandioso… Número 2 de este top.

1. El Anciano, Demon`s Souls


¿Después del desastre de Yu Yevon, que otro jefe final podría ser más penoso? Sigue leyendo a continuación. Demon`s Souls, en su momento se convirtió en un referente de los videojuegos, siendo para ese entonces un juego en extremo complicado, para los jugadores que estaban acostumbrados a este tipo de juego más simples. No en balde, poco después de esta idea nacieron grandes juegos como Dark Souls o Bloodborne. Creando así lo que se conoce como la saga Soulsborne. Demon`s Souls se ha convertido hoy en día en juego de culto, sus niveles eran no solo complicados, si no extensos, podrías morir una y otra vez en los mismos escenarios. Al borde de la frustración seguías avanzando. El juego te instruía: No existe el camino fácil o sencillo. Cualquier cosa, cualquier enemigo te puede aniquilar. Los jefes, si bien en la saga no son los más difíciles, nos daban más de un problema. Aprendimos a las malas, a jugar, ser partidarios del dolor y de la frustración. Nos enfrentamos a niveles de dificultades insospechadas, enemigos que llegamos a odiar y jefes cada vez más espectaculares. Llegamos a querer, odiar o amar a los demás personajes del Nexo. Aprendimos a valorar a la Dama de Negro y la misión que nos encomendaba. La niebla que había esparcido a los demonios, debía ser aplacada, derrotamos a todos los demonios y grandes demonios de cada mundo unido al Nexo y finalmente nos enfrentamos al foco de todos los males: El Anciano, aquel del que tanto nos hablan la Dama de Negro y el Monumental. Un ser gigantesco, responsable de la expansión de la niebla, un enorme titán que parece un gran continente arbóreo cubierto de maleza, en cuyo interior debemos introducirnos. Una vez dentro nos enfrentamos a su ultimo… ¿lacayo? El Rey Allant, el verdadero o lo que queda de él. Una masa informe y cenagosa que no nos es rival después de todo lo que hemos enfrentado. Poco después la Dama de Negro nos dice que ella pondrá a dormir al anciano, el cual en realidad nunca enfrentamos. Solo tenemos dos opciones, irnos de ese lugar y que duerma otra vez o matar a la Dama de Negro para unirnos al anciano. Sea como fuere nunca lo enfrentamos, al parecer no se puede matar, por lo que muchos consideran al Viejo Rey Allant (falso Rey) como el verdadero jefe final. Es decir, un demonio más enviado por el mismo Anciano. Un jefe final formidable porque no podemos enfrentarlo o un jefe final penoso cuya única forma de vencerlo es poniéndole a dormir… Un gran juego, una trama espectacular, un ente que es muy importante para la trama, pero con un final bastante anticlimático. Número 1 en este top.


5.0 (5)
Autor Gwyn
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